domingo, 26 de octubre de 2014

Ser fan

Fan: Alguien que admira o apoya a una persona o cosa con gran entusiasmo, especialmente a un músico o grupo musical.

El fanatismo se puede comparar con el amor o con una enfermedad en el sentido de que llegan sin pedirlo, cuando menos lo esperas, y te envuelven por completo. Algunos dicen que nunca han sentido la experiencia de ser fan de algo o alguien. Seguramente tarde o temprano lo vivirán, porque simplemente pasa.

Hace unos días fui al concierto de un chico al que he seguido por 6 años. Él está iniciando su carrera como solista después de haber compartido el escenario con sus hermanos durante más de seis años, y durante todo este tiempo he sido testigo de lo que significa ser fan de alguien.



Partiendo de lo anterior,  las admiradoras de “boy bands” o bien, solistas que vuelven locas a millones de jóvenes, son un buen ejemplo del fanatismo, mismo que muchas veces cae en la obsesión.

Personas externas, las que no son fans ven a estas chicas con rareza, las creen locas, inmaduras y superficiales porque defienden a esa banda o a ese cantante como si fuera su propia vida, o están dispuestas a soportar lo que sea por ellos.

Como en el concierto que mencioné. La fila para entrar al recinto era inmensa, y lo fue desde las nueve de la mañana, cuando las admiradoras empezaron a llegar para asegurarse de estar en primera fila y ver a menos de dos metros a su ídolo. No importa el clima, no importa el hambre, tampoco el cansancio.

Esto lo sé porque lo he vivido en carne propia. Lo admito, la mayoría de la música que escucho es pop y me gustan las famosas “boy bands”, por eso puedo decir lo que es ser fan.

En algún momento fui parte de ellas, o tal vez lo sigo siendo. No he llegado  a estar obsesionada con alguien, pero he sido testigo del profundo amor y admiración que niñas de entre 15 hasta 25 años pueden llegar a sentir por ciertas bandas o cantantes pop de moda.

Una vez dentro del lugar, cientos de chicas (y unos cuantos chicos) empezaron a entrar corriendo para lograr estar lo más adelante posible. Cada vez llegaban más, los empujones se hacían insoportables, así como el hecho de no poder moverse entre tanta gente.

Las luces de colores hacían que el movimiento de la multitud parecieran olas que iban y venían, y todavía faltaban 3 horas para que tan esperado chico saliera al escenario.

No toda la gente está dispuesta a soportar tanta incomodidad y dejar que el sudor y calor humano se impregnen en ellos, sólo los fanáticos, que inclusive empiezan a hacer amigos y a tratar de cuidarse unos a otros en esa masa gigante de humanos.

Nada se compara al momento en el que se apagan las luces. He ido a muchísimos conciertos en mi vida y es verdad, nada se compara al momento en el que apagan las luces y el artista está a punto de salir.

Gritos, brincos, aplausos dieron la bienvenida a este joven de 22 años que durante una hora deleito y complació a sus fans. Cantaron juntos sus canciones nuevas, recordaron las viejas, bailaron y se hicieron sentir especiales mutuamente con la promesa de que esa noche se iba a repetir en algún otro momento.

Tal vez muchos nunca van a poder entender lo que es querer tanto a alguien que ni siquiera conoces, a una persona completamente ajena. Pero es que el fanatismo hace sentir lo contrario, te acerca a ese ídolo, es como si lo conocieras mejor que a ti mismo y creo que nunca nada se va a comparar a tener a ese grupo, o cantante enfrente de ti, ni siquiera el momento en el que apagan las luces.


 Ana Sofi.

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